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martes, 16 de noviembre de 2010

TRABAJO ACADEMICO PINTURA

MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

Juan Luis Jerez diciembre 2010

PROPUESTA CONCEPTUAL

1. MOTIVACIÓN

La pintura, en mi caso, es una fase de la evolución, del desarrollo personal, algo que permite aflorar destellos fugaces de un movimiento interno que no soy capaz de explicar pero que me explica a mí mismo quien soy, dónde estoy y hacia donde me dirijo.

Todas las crisis son buenas en cuanto momentos de transición, finales de ciclos y comienzo de otros nuevos. Los ciclos son ondas espacio-temporales y, como tales, tienen subidas, bajadas, puntos álgidos y puntos de estancamiento. Los dos últimos son oportunidades para la revisión y adaptación al cambio de tendencia que preceden (no utilizamos la misma musculatura para ascender una cuesta que para bajarla solo que, en este caso, el cuerpo piensa por nosotros).

A cada cual le llega el momento de aprender cuando está preparado para ello y a mí, en concreto, me ha llegado el momento de aprenderme (o aprehenderme, RALE “Concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas ó sin afirmar ni negar”) a mí mismo. Una aventura fascinante, por cierto.

¿Cómo se aprehende esto? fundamentalmente, observando-se y no dramatizando lo que aparece ante uno y ¿cual es método? la meditación, por supuesto (me parece que no hay otro...)

Por tanto, no existe una motivación social, temporal o local, más allá del propio momento existencial y no soy yo quien explica la pintura, sino al revés, es la pintura la que me explica a mí, la que habla de esas otras motivaciones. Si uno se haya en un proceso de interiorización, eso se refleja en lo que pinta, si se está evolucionando se expresará esa vibración, si se ha producido un cambio de paradigma vital, se verá representado de alguna manera. La pintura me representa a mí mismo, la búsqueda de mis verdades personales, pelando las capas de la cebolla para llegar al centro.

Aquello que mejor se identifica con este proceso (al menos en mi escueto conocimiento) es la llamada Escuela Yi de pintura china.

¿Acaso no soy un ser social? lo soy... pero no existe una motivación social... o tal vez, si. Tal vez, intente argumentar de algún modo que no se requiere una motivación social para pintar y que, como la música, la expresión de lo interno puede resultar igualmente eficiente a nivel social. Tal vez contribuya a que otros hagan lo mismo, una marcha en busca de la conciencia, esa podría ser una motivación social, pero no lo es... ¿acaso no soy un ser temporal? lo soy, pinto lo que soy luego, consecuentemente, pinto el momento en el que estoy, mi momento, el momento de la visión interna de las cosas, mi ahora y ¿acaso no soy un ser local? La conciencia es un fenómeno NO local, en absoluto. Está en cada uno y en todas partes al mismo tiempo.

2. FUNDAMENTOS

La propuesta tiene sus antecedentes y referencias en la escuela Yi de pintura china, un tipo de arte metafísico que se desarrolla a partir de los años 70’s hasta nuestros días y combina el budismo zen y el deconstructivismo (Consiste en mostrar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones metafóricas), y que encuentra sus fuentes a través de la meditación, la simplicidad y las formas visuales que genera.

Los objetivos son inhibirse de cualquier identificación ideológica y superar los límites y las fronteras entre el concepto y la imagen, priorizando la meditación y la contemplación. Se trata de un arte no figurativo, no expresional (no incide en la expresión directa de las emociones) y sin lemas. Plasma la realidad a través de algo que procede más bien de la mente y no de la vista (imaginación, símbolos y meditación).

En este caso, la figura actúa con una función simbólica o catalizadora de una imagen mental, sin ser representación de la imagen misma.

El sistema completo engloba tres partes, sujeto (hombre), objeto (donde el primero dirige su atención) y el entorno específico en que los dos primeros interactúan. Al contrario del arte contemporáneo occidental, donde los ámbitos de arte abstracto (como representación de ideas y principios que, desde una perspectiva metafísica, están emparentados con la lógica que se deriva del mundo objetivo), arte conceptual (como representación de conceptos en que estos prevalecen sobre los aspectos formales) y la representación formal o arte figurativo, se excluyen entre sí, por ser representaciones de lo externo (donde cada cosa debe ser etiquetada y separada de las demás para ser diseccionada por la mente), el arte oriental es, fundamentalmente, una representación de la visión interna que se obtiene de la meditación.

3. LA MEDITACIÓN EN EL PROCESO CREATIVO

Ésta es una fuente inagotable de imágenes de estética indescriptible que se generan en el mismo momento en que la mente transita en los limites del mundo objetivo y el subjetivo (ondas alfa, estado de relajación profunda, contemplación, meditación ordinaria. Las ondas cerebrales tienen una frecuencia entre 8 y 12 Hz. La mente deja de divagar en el tiempo, poco a poco, y los pensamientos tienden a disolverse), donde se muestra el proceso de transición hacia la verdadera realidad de las cosas. Por tanto, la creación de imágenes requiere integrar la meditación dentro del proceso creativo. La meditación establece un contexto mental diferente del estado de vigilia ordinario que se caracteriza, entre otras cosas, por una despersonalización de los pensamientos y las imágenes, una tendencia a la unificación y una interpretación de la realidad de forma no lingüística.

En realidad no existe, en mi opinión, tal diferencia de facto en la mayoría de los casos, entre el arte occidental y el oriental, ya que quien opera y genera el producto es el artista y, ya es sabido, que el arte verdadero llega de la inspiración, de la intuición, del espíritu y, en cualquier caso, de un lugar ajeno al intelecto (ondas beta que corresponden al estado de vigilia ordinario, cuando la frecuencia de las ondas cerebrales es superior a los 13 Hz). Creo que podemos encontrar mucho YI en el arte occidental, si sabemos leerlo bien. Lo que ocurre es precisamente que el trabajo intelectual suele provenir, no precisamente del artista, sino del crítico de arte y su “ansia clasificadora”, cuya mente analítica se encuentra, en la mayoría de los casos, como es obvio, procesando por encima de los 13 Hz.

¿Que quiero decir con esto?

Los códigos para interpretar la realidad (que siempre es subjetiva) sufren una mutación cuando la frecuencia de las ondas cerebrales cambia de beta a alfa (y aún más, cuando baja de 7 Hz, ondas theta, punto donde el proceso creativo puede alcanzar cotas absolutamente inconcebibles para la mayoría de las personas). Bueno, podemos pensar... ¿y que códigos son esos? Ajah! Ese es el quid de la cuestión. Los códigos son absolutamente subjetivos, personales e intransferibles. La obra de arte siempre será del artista y de nadie más, pues se trata de codigos no intectualizados y por tanto no lingüísticos. Lo que llamamos realidad objetiva es la realidad de los objetos, la realidad de lo externo ¡no nuestra realidad! y, puesto que la realidad para cada individuo es única, esto quiere decir que no existe una realidad “global” más que como ilusión culturalizada, un simple convenio de códigos impuesto desde el exterior...

… ¡Este es un buen momento para dejar de ver la TV!

Pero, entonces ¿la realidad no existe?

Sucede que, conforme se reduce la frecuencia de las ondas cerebrales, el vacío se hace más intenso, el pensamiento se disuelve y la realidad subjetiva se unifica. En matemáticas, diríamos que, en el límite, la realidad tiende a cero y…, por supuesto, podemos decir que dicha realidad es única para todos. ¿Por qué? Porque, en este punto, todos somos eso, vacío,… aunque, por supuesto, nosotros no vamos a llegar tan lejos porque no tendríamos nada que pintar.

4. ESTRATEGIA CREATIVA

La cuestión es entonces si, desde esta perspectiva, la obra pudiera ser interpretada adecuadamente por la mente en su estado ordinario (ondas beta) y la respuesta es que, probablemente, NO. Sin embargo, el propio autor utiliza su estado de vigilia ordinario para codificar un lenguaje inteligible, por lo que siempre es posible una cierta intelectualización de la imagen en el sentido convencional, aunque lamentablemente dicha interpretación nunca será la auténtica.

Mi esperanza, en esta aparente paradoja (tal vez sin nada de aparente) es que la imagen sea capaz, por sí misma, de trascender el plano mental del observador y conectar con algo interno, estableciendo una comunicación auténtica. El objetivo es alcanzar el YI como centro de gravedad de los tres niveles de representación, la imagen mental (yi xiang), que se encuentra en la interacción del sujeto y el objeto y dirige su atención al objeto, el principio mental (yi li), que se desarrolla en la interacción del sujeto con su entorno, se centra por tanto en el ser humano (metafísica) y el entorno mental que representa el entorno mismo (yi chang) y pone énfasis en la meditación, ya que el YI no puede ser representado sino indirectamente pues se encuentra más allá de todo lenguaje.

El YI es un arte espiritual y, por tanto, tiene como foco la experiencia mística y la evolución de la conciencia. El YI se refleja desde el espíritu, destilando los diagramas abstracto, conceptual y figurativo, en palabras de Gao Minglu.

El sistema por el cual se pretende obtener este modelo mental (por llamarlo de algún modo), es la superposición de los tres niveles anteriores para obtener una totalidad que incluya al observador, la cosa observada y el momento o contexto de observación en un proceso circular y autoreferente que excluye el procesamiento lógico y pretende escapar de cualquier categorización. Circular, porque recorre una lectura simultánea en los tres niveles, y autoreferente, porque el tema incluye los propios procesos mentales.

En el esquema occidental, donde el flujo de la comunicación es casi siempre centrífugo, es decir, irradia del centro hacia el exterior, tanto en su desarrollo en forma de abstracción, conceptualización ó representación formal, estas categorías se excluyen mutuamente y resulta prácticamente imposible su utilización de forma simultánea.

Por contra, considero perfectamente compatibles los tres ámbitos que giran en torno al YI por varias razones. en primer lugar, se trata de categorías no excluyentes, sino convergentes, que comparten la esencia del YI. El flujo de la comunicación es circular, pasa por el sujeto, que interactúa a través de su visión interna con el objeto de su atención y genera una expresión gráfica que se muestra al exterior y regresa de nuevo al sujeto creando un proceso de retroalimentación. Lo que se expresa carece de retórica, pareciendo que la acción persuasiva se elude en todo momento y es sustituida por una ventana al interior de la mente del artista, a través de la cual podemos contemplar el proceso de la mente mismo. La escuela YI representa aspectos diferentes de la misma cosa, por lo que no me parece descabellado tratar de representar, no los diferentes aspectos, sino la cosa en sí misma. Por otro lado, resultaría tremendamente complicado (si es que fuera posible) la representación de un estado contemplativo puro de forma directa, pues dicho estado carece de imágenes y pensamientos. Finalmente, sabemos por las teorías fenomenológicas y gestálticas que a través de la parte podemos llegar a la comprensión del todo, motivo por el cual, la superposición de diferentes niveles de lectura no imposibilita la interpretación del cuadro como una unidad.

La siguiente propuesta pretende resolver, a modo de ensayo, este problema, utilizando una sistemática para la representación y el proceso de construcción del cuadro, confiando que el resultado sea inteligible o, al menos, estéticamente aceptable si lo anterior no resultara posible. Dentro de dicho proceso forma parte el trabajo de la visión interna a través de la meditación. Una vez escogido el tema del cuadro, se procederá a realizar un trabajo de documentación, creando un dossier de imágenes y apuntes sobre dicho tema. A partir de aquí se intentará perfilar el contenido mas adecuado para cada nivel y se harán los bocetos correspondientes.

No se trata, en ningún caso, de la reproducción superpuesta de temas y procedimientos de la escuela china sino de una reinterpretación de su forma de entender la pintura, intentando dar un paso más.

La construcción del cuadro se realiza de la siguiente forma.

· Establecemos tres capas o niveles de significación y unas capas intermedias translúcidas o transparentes para que las anteriores no se mezclen o, al menos, se pueda controlar en qué medida lo hacen. Cada una de estas capas se encuentra relacionada, a través de un proceso de visualización, con uno de los tres importantes centros energéticos del cuerpo-mente (que corresponde a la milenaria tradición china y otras solventes culturas espirituales como la Indú o el Chamanismo suramericano, entre otras. Es decir, no se trata de un localismo cultural, sino algo perteneciente a la sabiduría cultural del planeta y fuertemente contrastado por la moderna tecnología científica).

· En cuanto a su aplicación, una misma capa se podrá dividir en dos o más, aplicadas en diferentes momentos, sin orden correlativo (el orden de los factores no altera el producto), para conseguir una trabazón visual y conceptual. Cada capa tiene su propio código o nivel de interpretación y, al mismo tiempo, debe ser coherente con el resto, permitiendo una lectura individual y colectiva dentro del conjunto.

· La técnica empleada será mixta, con óleo, acrílica, encáustica, esmaltes y barnices, materiales de carga, papeles, cartones y fotografías y cualquier otro material o recurso expresivo que se considere apropiado a la expresión del tema y la estética del cuadro.

· La gama cromática será restringida, con predominancia de tonos grises y quebrados, contraste de claroscuros, tratando de evitar la saturación de color.

· 1ª capa. Entorno mental. Ocupa el 100 % del fondo del cuadro y constituye un patrón gráfico, una especie de “sopa” en la que “flota ó se sumerge” el siguiente nivel. En la escuela YI, este YI CHANG, se produce a modo de un mantra o mandala, donde el objeto es el propio proceso y pretende ser un espejo del estado de la mente. Esta primera capa es un reflejo de lo que podría visualizarse como el estado mental que soporte el tema del cuadro. El nivel de representación alude a un diagrama del estado de conciencia interna que reside en el Dan Tian inferior (coincide con el 2º chakra, justo debajo del ombligo). Las características que definen esta capa son.

o trama

o proceso

o color

o rastro

o textura

· El objetivo de esta capa es absorber la visión del observador y sumergirla en el estado mental adecuado para conectar con la obra.

· 2ª capa. Transición. Sobre la primera capa se aplica una capa semitransparente a base de ceras, parafinas, barnices, resinas, etc. Dicha capa cubrirá total o parcialmente y velará, más o menos, la imagen inferior.

· 3ªcapa. Imagen mental. El objeto, tema del cuadro, se codifica gráficamente sobre la capa anterior, cubriéndola en primera instancia y descubriéndola parcialmente a continuación, con el fin de permitir leer los dos niveles paralela y simultáneamente de forma armónica. Esta capa ocupará entre ⅓ y ⅔ del cuadro. Se tratará como un paisaje abstracto relacionado con algún aspecto de la naturaleza (en este caso se trata de una naturaleza interior). Se trata de una representación del mundo metafísico en el que surge la experiencia mental. El nivel de representación se obtiene por mímesis o asociación mental. Esta es la capa de las emociones, vinculada al centro del corazón (coincide con el 4º chakra). Las características que definen esta capa son.

o ambiente

o ambigüedad formal

o sugerencia

o emotividad

o profundidad espacial

· El objetivo de esta capa es proponer un entorno espacial sugerente vinculado con el principio mental.

· 4ªcapa. Principio mental. Representación del experimentador en el momento que refleje la experiencia tema del cuadro. Este es el punto más difícil de representar. Ocupará un área inferior a ⅓ del cuadro, en principio. Es la capa del lenguaje símbólico, asociada al centro de la cabeza (coincide con el 6º chakra, en el entrecejo o tercer ojo). El nivel de representación es simbólico, con un código de origen convencional, onírico o estrictamente subjetivo, si es el caso. Las características de esta capa son.

o caligrafía

o significado

o referencia

o símbolo

o semiótica

· El objetivo de esta capa consiste en establecer el contexto de significación del tema propuesto.

El funcionamiento conjunto de los tres aspectos representados pretende resolver la expresión de la totalidad percibida por los tres centros, de forma unificada (YÓGUICA).

5. TEMA

Dentro de la cultura china, a la que obedece este directo referente, existe la convicción (ahora ya evidenciada por la ciencia moderna) de que en el universo rige una fuerza cósmica de la que todos participamos individual y colectivamente. Sin entrar en profundidades filosóficas sino atendiendo a cuestiones empíricas, la medicina tradicional china ó MTC se ha desarrollado desde hace milenios como un conglomerado de disciplinas ó prácticas energéticas que permiten mejorar la salud física y mental del individuo. Se trata de una disciplina holística en su sentido mas amplio.

Entendemos por qi (ki en Japón, prana en India) la energía vital que recibimos del exterior y con la que debemos trabajar para conseguir la referida salud holística (no solo física, no solo mental, no solo espiritual). El cosmos energético se organiza a través de cinco manifestaciones básicas que se identifican con los llamados CINCO ELEMENTOS. La interacción de estos cinco elementos determina la influencia energética en el entorno (Feng Shui) o en el propio cuerpo (MTC). Por tanto, los cinco elementos, madera, metal, agua, fuego y tierra, rigen la cosmología china. Cada uno de los cinco elementos tiene unos atributos y unas propiedades asociadas e interactúa con los otros en una relación de oposición, complementariedad o dependencia.

Otro concepto básico en la cultura china son las polaridades energéticas yin y yang, que se entienden como complementarias y no antagónicas, en un movimiento continuo (algo así como la corriente alterna), cuyo equilibrio dinámico da lugar a la fuerza suprema del todo o TAO (la dualidad es un concepto occidental que no existe en el Tao, o existe como algo peyorativo, una perversión artificial de la realidad).

El tema de este trabajo son los cinco elementos. Por la bastedad del tema, se plantean cinco obras principales, no como obras cerradas sino como semillas o gérmenes de una serie de trabajos que se pretenden desarrollar a continuación a partir de cada una, todo ello sobre los fundamentos técnicos y conceptuales elaborados anteriormente.


6. ANTECEDENTES Y REFERENTES

Dentro de los referentes occidentales más importantes, podemos destacar los siguientes.

  • Jackson Pollock
  • Mark Rothko
  • Fernando Zobel
  • Manuel Ribera
  • Miquel Barcelo
  • Antonio Saura
  • Palazuelo

Como referentes de la pintura oriental podríamos considerar a todos los representantes de la escuela YI, aunque se ha escogido una muestra por su adecuación a la técnica propuesta.

YI XIANG (IMAGEN MENTAL)

  • Zhao Wenliang
  • Zhu Jinshi
  • Qin Yufen
  • Wang Luyan
  • Zhang Wei
  • Ma Kelu
  • Qiu Shuihua
  • Bing Yi

YI LI (PRINCIPIO MENTAL)


  • Zhang Jianjun
  • Yan Binghui
  • Wang Chuan
  • Lei Hong
  • Yu Zhengli
  • Tan Ping
  • Wu wenda
  • Zhang Hao


YI CHANG (ENTORNO MENTAL)


  • Li Huasheng
  • Ding Yi
  • Zhang Yu
  • Zu Ziahoe